Reseña# RUMBO A NINGUNA PARTE de PAT CASALÀ

27 junio 2017




Rumbo a ninguna parte// Pat Casalà



El pasado de Aurora no ha sido un camino de rosas, y por si fuera poco, sabe que la estancia en el internado de Suiza tarde o temprano le pasará factura. Su padre nunca regala nada. Durante mucho tiempo se ha escondido de los demás, y ahora más que nunca, su carácter ha cambiado, y su habilidad para enmascarar lo que siente ha mejorado en muchos sentidos.
La vida de Bruno podría definirse con una palabra: desenfreno. Carreras ilegales de moto, chicas, amigos, fiestas... Ahora debe abandonar Madrid y viajar a Suiza con su hermana para alejar-se de esa vida. Su carácter impulsivo y con tendencias a rebasar los límites de lo prohibido, su chulería y la seguridad en sí mismo no harán que la toma de decisiones acerca de su futuro sea algo sencillo.
El primer encuentro entre Bruno y Aurora será como un choque de trenes. Él es irritante-mente grosero y soez. Ella estira-da e inalcanzable. Pero la chispa saltará desde el primer instante, y pese a que ella tiene prohibido enamorarse, los designios del corazón no se pueden cambiar.

Red Apple Ediciones | 593 páginas | 978-84-944280-0-7


Conocí a Pat con Un último día conmigo y quedé enamorada de su estilo y de sus personajes, así que no dudé en cuanto tuve la oportunidad de leer otro libro suyo y ya puedo decir que voy a seguir con ella, es más, ya tengo otro libro suyo en mis manos, el inicio de su trilogía.
 
En Rumbo a ninguna parte no nos encontramos con una novela con un toque juvenil como bien podríamos esperar después de ver la portada, al contrario, es una historia de amor dentro de una trama intensa, llena de misterios, secretos, acción y dureza, una lectura que se devora una vez empiezas a leer, ya no solo por el ritmo sino porque la intriga te mantiene atada a sus páginas queriendo saber más, necesitando seguir leyendo, eso hace que las casi 600 páginas del libro se lean como si fueran la mitad.
 
Rumbo a ninguna parte empieza con un prólogo duro, que nos deja con la miel en los labios y con ganas de saber que pasó esa fatídica noche, pero aún nos quedan páginas y lo principal es conocer a nuestros personajes principales, Aurora y Bruno y las razones del porque sus familias los envían a un internado en Suiza para jóvenes problemáticos.
 
"Una lágrima rebelde se desprende de su ojo y surca un camino sinuoso en su mejilla enjuta. Desvía la mirada hacia el infinito, con la convicción de que ha hablado demasiado. Marianne la observa con cariño.
- No puedes pasarte la vida sola, Aurora -susurra-. El amor y la amistad son necesarios para sentirte parte de algo mayor. Supongo que detrás de este temor hay un pasado, ¿no?"

Aurora solo aspira a una vida tranquila, tiene un pasado oscuro y vive aterrorizada por su padre y por Sebastian, por eso una vez llega al internado rehuye del contacto con cualquier compañero y apenas abre la boca en las clases o en las sesiones de terapia. Bruno proyecta una imagen que es todo lo contrario, hablador, creído y con un aire chulesco que hace que todas las chicas suspiren por él, excepto Aurora, aunque en realidad es un chico tierno, atento y romántico. Por mucho que Aurora no quiera caer en sus redes, no podrá evitarlo, Bruno puede llegar a ser muy persuasivo y hará que Aurora vea todo lo que se está perdiendo, a pesar de que eso signifique ponerse en peligro y tomar decisiones duras.
 
Narrado desde el punto de vista de nuestros dos personajes principales, Aurora y Bruno, uno de los puntos fuertes de la historia. Al inicio, Aurora y Bruno dan un aire a chicos malcriados y egoístas que se mosquean si las cosas no salen como ellos quieren, pero a medida que vamos leyendo, les vamos conociendo mejor, en profundidad y descubrimos porqué proyectan esas personalidades, que se esconde detrás de ese muro que crean para no darse a conocer.
Es verdad que en alguna ocasión Aurora me ha sacado de mis casillas porque parece que esté paranoica y obsesionada por un hecho traumático, pero no nos da nada más, y me entraban ganas de zarandearla y gritarle que ¡por dios dijera algo! Y cuando por fin se nos ha desvelado toda la trama, Bruno me ha dado la sensación de que no veía toda la gravedad, hay varias decisiones que se han tomado que no me han acabado de convencer.

"- Siempre llevas esta pulsera de cuero -le dice-. Es muy gruesa, ¿no te agobias?
- La necesito - contesta ella con brusquedad-. Sin ella estaría perdida.
- ¿De verdad te gustaría desaparecer? -pregunta el chico sin soltarla-. ¿A dónde irías?
- Pondría rumbo a ninguna parte.- Aurora se permite una leve sonrisa-. Me encantaría hacer lo mismo que Lucas y Sara en la serie Los hombres de Paco... No me mires así. Me encantaba esa historia de amor."

Un hecho que me ha chocado ha sido la diferencia en los capítulos. Los narrados por Aurora están en primera persona, en cambio, los narrados por Bruno, los encontramos en tercera persona. Si que es verdad que conocemos igual a los personajes, pero no deja de ser algo que creo ya sabéis de mi mala memoria que no me había encontrado en ninguna otra historia. Y me intriga saber el motivo :)
 
Y si hablábamos de que los personajes eran uno de los puntos fuertes de la historia, el otro punto fuerte es la ambientación. Un internado en Suiza rodeados de frío y nieve. Te da la sensación de un sitio frío y tétrico, olvidado entre las montañas, pero Pat ha conseguido llenarlo de calor con sus personajes y sus historias. Con sus descripciones nos transportaba a todos los lugares que hemos tenido la ocasión de visitar gracias a Bruno y Aurora. Y del frío pasamos al calor de las playas de Cádiz o a la capital, Madrid.

Sobre el final... no hay mucho que decir salvo que fue no aptos para personas con problemas cardíacos... ¡De infarto! Mientras iba leyendo pensaba que me iba a dar algo, madre mía que intensidad.

Y para acabar la reseña, no podía irme sin hacer mención especial a un detalle que me ha enamorado, y es las referencias a la historia de amor de Lucas y Sara. Los hombres de Paco fue una serie que marcó mi juventud, que me hizo creer en el amor y desear tener una historia como la de ellos dos.

"- Parece que va a llover significa que me quieres? -le pregunta ella. Él asiente, con una sonrisa-. ¿Me lo dirás cada día?
- Cada día -contesta Lucas."
 
 
Si esperas una historia de amor edulcorada, Rumbo a ninguna parte no es tu lectura. Pero si lo que quieres es misterio, descubrir secretos, crear tus propias conjeturas, estar con el corazón en vilo queriendo saber lo que pasará y al mismo tiempo enamorarte, sin duda, es tu lectura.


Muchísimas gracias a la editorial por el ejemplar :)


¿Lo habéis leído? ¿Qué os ha parecido?
¿Os apetece leerlo?



Reseña# EL VERANO QUE APRENDIMOS A VOLAR de SILVIA SANCHO

22 junio 2017




El verano que aprendimos a volar// Silvia Sancho

Asier es un enigma. Atractivo, irreverente y descarado, es profesor de tenis durante el verano en un camping de la sierra de Madrid. El sitio perfecto donde esconderse de una realidad que le ha dado la espalda en el pasado.
Lara llega al camping para trabajar de recepcionista, y ni se imagina la tormenta de aire caliente que se producirá en su interior cuando la brisa fresca, liviana y juguetona que rodea a Asier choque con ella… y desate un deseo adictivo entre ambos.
Asier y Lara empezarán a volar juntos, sin alas y sin detenerse a pensar que pasará cuando finalice la temporada estival del camping. Pero no podrán contener el deseo de que perdure lo que parece destinado a acabar con el fin del verano.
¿Serán capaces de ganar el pulso a todos los obstáculos que se interponen en su camino y que parecen indicar que lo suyo no será más que un amor de verano?

Ediciones Pàmies | Phoebe | 346 páginas | 978-84-16970-32-2

La primera vez que vi la portada me enamoré, es de esas portadas que hacen suspirar, que inspiran ternura y sueños. Y supongo que eso es lo que esperaba encontrarme entre sus páginas, una historia de amor tierna y dulce, llena de primeras veces. Y cual fue mi sorpresa cuando me encontré con eso y muchos más. El verano que aprendimos a volar está lleno de risas, de miedos, de deseo, de picardia y erotismo, de reencontrase a uno mismo y de encontrarse por primera vez, de amistades locas, de verano, de conversaciones de doble sentido, de familia, de palabras que dicen poco y de besos que dicen mucho, pero sobretodo, de volar alto.

Es la primera vez que leo a Silvia y cabe decir que no dudaré en seguir con ella. Ha sido todo un gran descubrimiento, su estilo me ha encantado, es ágil, fresco y directo. Pero lo que de verdad me ha enamorado de su pluma es que ha sabido jugar a la perfección y combinar los momentos dulces y tiernos con los más subidos de tono y con los momentos de reflexión.

"-Me estas idealizando -me burlé, sin saber encajar de otra manera sus palabras.
- Te equivocas. Cada ve te veo más real. Más cerca...
- Terminará pasando, ¿verdad? -pregunté en un arranque, creo que producido por el miedo. Y las ganas de que pasara.
 
- Joder, Lara, eso espero."

El verano que aprendimos a volar está narrado en primera persona desde el punto de vista de Lara, aunque tenemos varios capítulos narrados por Asier me hubiese encantado leer alguno más. Con unos capítulos cortos que dan pie a no querer parar de leer, al mítico un capítulo más, luego otro, y así sin querer me vi a las cuatro de la mañana a 50 páginas del final. 

La ambientación que nos encontramos y que Silvia nos ha descrito no podía ser más mágica, alejados de la civilización urbanita, nos adentramos en la sierra de Madrid, montañas, naturaleza, fiestas de pueblo, paseos y un verano por delante.  Lo ideal para pasar esos tres meses de desconexión, respirando aire fresco y viviendo mil y una aventura.

"Asier se acercó, me quitó las manos de la boca y las acarició antes de colocarlas a ambos lados de mi cuerpo. Mi cara debía ser un poema, pero él no dejaba de sonreír. Me acarició también los brazos, las mejillas y el pelo. Recorrió mi cara con sus ojos y me besó. Como solo se besa cuando lo que se tiene que decir no alcanza, no rebasa la garganta, no suena."


Si tengo que ponerle un pero, es para el conflicto que se nos presenta en la relación. El que uno de los protagonistas tardara tanto en dar explicaciones haciendo que la expectativas de ese problema diera a entender que era realmente más grave de lo que es. Eso y la decisión que se toma, que a grandes rasgos la toma uno de ellos y aunque la otra parte acepte porque no tiene más remedio no la comparte. Eso me da mucha rabia... En vez de seguir luchando juntos... 

Pero quitando este pequeño pero, esta historia no sería lo mismo sin Larita ni Asier. Ellos la han llenado de color, de risas, de miradas cómplices, de hablarse sin la necesidad de mover los labios, de malos entendidos, de celos...

Lara lleva viviendo 23 años sin vivir. Dedicada a sus estudios para conseguir el trabajo de sus sueños. Con una relación que no la llena ni de la que espera nada. Empieza a trabajar de recepcionista en el camping y en ese momento, en ese primer encuentro con Asier, ha sentido más sensaciones de las que ha tenido en su vida. Y gracias a Asier, se irá descubriendo a ella misma y empezará a volar y ha aspirar más. Un personaje que ha evolucionado a lo largo de toda la historia, a la que es imposible no cogerle cariño. 
Asier es más de lo que aparenta a simple vista. Es imposible no enamorarse de él, ya sea por el físico como por su comportamiento. Es chulo y creído pero al mismo tierno y adorable. Y sobretodo es divertido, con su doble juego a veces es imposible tomártelo en serio. Se esconde detrás de un muro después de una situación que le ha llevado al borde y poco a poco Lara lo va sacando de el. Aunque tiene algunos momentos que a mi me ha enfadado un poco, no quita que te inspire quedarte con él. 

Y junto a ellos, han volado también Natalie la que siempre tiene una sonrisa y vive su vida al día, disfrutando de los momentos y con más de un consejo que tener en cuenta. Y la familia de Lara, que la apoyan y la entienden sin apenas decir nada. 

El verano que aprendimos a volar es una historia que he disfrutado muchísimo. En la que me he reído a carcajadas, me he enamorado y también he sufrido. Es una historia de crecimiento, de ser siempre tu misma y no cambiar. Una historia ideal para tener los pies en el suelo y al mismo tiempo volar muy alto. 




"- ¿Y si quisiera que pasara?
- Ya sabes. Tú pides, yo vuelo.
- Quiero volar contigo."



Muchísimas gracias a la editorial por el ejemplar :)


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